Guía para estudiantes en prácticas: La Famila

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La Familia siempre quiere lo mejor para nosotros, ha hecho un gran esfuerzo para que tengamos la mejor preparación.

También tiene un interés legítimo en ver los frutos cuanto antes, y a veces busca equivocadamente en un retorno económico simbólico, en que las prácticas sean remuneradas a toda costa como la confirmación del valor te tantos años de trabajo y sacrificio, obviando algo más importante: la oportunidad de aplicar los conocimientos en un escenario profesional real.

La formación académica tiene un valor extraordinario, es una fuente inagotable de riqueza y éxito para sus beneficiarios, pero su puesta en práctica requiere de un entrenamiento: las prácticas.

En la realización de prácticas la prioridad es descubrir la utilidad del conocimiento adquirido previamente, se trata de ensayar en la práctica la teoría que con tanto trabajo hemos aprendido.

No es un examen en el que “volcamos” por entero el tema correspondiente, es una sucesión de situaciones concretas en las que hay que responder con soluciones precisas y prácticas.

El espejismo del primer “sueldo” no debe impedir que tenga lugar una experiencia enriquecedora y coherente con la formación del estudiante en prácticas. Sin que esto signifique que sea incompatible .

Unas prácticas adecuadas son la mejor pasarela al empleo.

Infografía por David Gil.

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Una respuesta a Guía para estudiantes en prácticas: La Famila

  1. lucia.a.gonzalez dijo:

    Como hemos leído en el artículo, ahora, más que nunca, es necesario recordar la importancia de la iniciación al trabajo y la relevancia de la realización de prácticas para poder sumergirte en el escabroso y complicado mundo laboral.

    En tiempos de crisis muchas empresas juegan la baza de la difícil situación actual para poder beneficiarse del trabajo de miles de becarios. Éstos si no trabajan gratuitamente, lo hacen con sueldos ínfimos y condiciones miserables. La ansiada independencia y emancipación de la familia debe esperar más de lo que desearíamos en cualquier otra circunstancia.

    El miedo a perder nuestros trabajos, a saber que existen nuevos becarios y estudiantes dispuestos a reemplazarnos inmediatamente, hace que nos planteemos dos veces si renunciar o, si por el contrario, debemos resistir sin rechistar a una situación semejante. También influye el factor de la ya repetida hasta la saciedad, experiencia laboral, que se exige siempre en trabajos de una cierta índole y bien remunerados.

    Cuál es la elección acertada es imposible saberlo. Empresarios, dirigentes y políticos se quejan y reivindican que se acabe el fenómeno cada vez más extendido entre los recién licenciados de huir masivamente hacia países extranjeros. Ciertamente los jóvenes son el futuro, el embrión para construir la nueva sociedad y relanzar de nuevo una economía estancada. Por ello, deberían cuidarnos y preservar nuestros derechos y condiciones; ya que pongo en duda que ninguno haya estudiado cinco años de carrera y dos de máster para acabar encerrado durante más de ocho horas en un despacho minúsculo por un salario insignificante.

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