Tu llegada a la Universidad

Llega un momento en que tenemos que desplegar nuestras alas y echar a volar, separarte de tu ciudad de tu familia y de tus amigos. Un momento duro para algunos y para otros como para mí, un momento esperado con mucha ilusión. Hemos dejado nuestro nido para enfrentarnos a un nuevo mundo hasta ahora desconocido: la llegada a la Universidad.

Madrid, ahora mi segunda casa, ha sido mi destino elegido por muchísimas razones: las posibilidades de trabajo que había por aquel entonces, las universidades con más prestigio de España, las oportunidades para asistir a conferencias y charlas, el poder visitar los mejores museos, teatros, cines, conciertos, etc, en definitiva tener planes para cualquier día de la semana, algo…que en mi ciudad natal no podría hacer.

Primer día de Universidad, aún lo recuerdo con nostalgia, invadida por los nervios me sentía como un niño que va por primera a la guardería, que se encuentra solo ante el peligro hasta que hace su primer de tantos amigos que conservará a lo largo de su vida.

Ahora debía de decidir mi estancia. ¿Dónde vivo?

En un piso, podría ser…pero me atraía más la idea de poder conocer a mucha gente con la que poder compartir Madrid, ya que me enfrentaba a la ciudad completamente sola y quería hacer rápidamente amigos. La mejor opción sería una residencia, concretamente un colegio mayor. Y ¿qué es exactamente eso de un colegio mayor? Pues no tenía ni idea en aquel momento, ahora puedo decir que no me arrepiento de haber ido. Se trata de una residencia en la que te entrenas para el mundo real, es decir, el colegio mayor está  formado por grupos o asociaciones coordinadas por las colegialas, es una oportunidad única para formar parte de un grupo al que podrás guiar y así y el día de mañana saber como actuar si tienes que liderar algún grupo en tu futuro trabajo.

Podría decirse que han sido unos de los mejores años de mi vida.

Pasas de ser el adolescente que acaba de salir de su cómodo rincón a ser el adulto que debe enfrentarse al mundo.

Es una experiencia que aconsejo a todo aquel que pueda y tenga la suerte, como yo, de poder permitírsela.

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