Creemos en la suerte

Bemee UC3M

Creemos en la suerte del que trabaja al final consigue lo que quiere. En esta frase podríamos decir que se resume la filosofía de dos emprendedores madrileños, estudiantes de Doctorado en la Universidad Carlos III de Madrid.

Esta es su historia. Trabajo y más trabajo es su forma de “pescar” la suerte. Jorge y Alejandro han encontrado el reconocimiento después de mucho esfuerzo, de no pocas dificultades y de exprimir la ayuda que les ha brindado su Universidad: el asesoramiento experimentado de Fernando Béjar y apoyo técnico de Emma Crespo desde el Parque Científico de la UC3M en Leganés.

Han desarrollado una aplicación para smartphones que puede revolucionar nuestra vida cotidiana hasta en los detalles más insospechados: Bemee. No en vano llevan muchos años, desde los 16, poniendo a prueba su talento en la red.

Jorge y Alejandro son un torrente de vitalidad, entusiasmo y carisma, son un diamante en bruto en lo tecnológico y una revelación en lo personal: cercanos, transparentes, sencillos, trabajadores y simpáticos, muy simpáticos.

En la VIII Europe Enterprise Challenge que convoca Junior Achievement y la Fundación Universidad-Empresa, celebrada en Madrid, arrancaron los aplausos de un público entregado con su impecable puesta en escena y su proyecto consiguió el segundo puesto entre más de 15 países. Sencillamente enamoraron ellos y enamoró su idea.

No cerremos los ojos, Jorge y Alejandro pueden ser nuestros Steve Jobs y Bill Gates madrileños si “creemos en la suerte…” como ellos.
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3 respuestas a Creemos en la suerte

  1. maria dijo:

    Impresionante, me ha parecido muy interesante esta entrevista a estos jóvenes emprendedores que se han merecido totalemente el premo que les han dado. Ojalá hubiera más jóvenes como Jorge y Alejandro. Enhorabuena!!!!

  2. martabenayas dijo:

    Por todos es sabido que Madrid es, dentro de nuestro país, una de las mejores localizaciones para hacer negocios. Tanto desde las asociaciones de empresarios como desde las instituciones se realizan grandes esfuerzos para que inversores y emprendedores desarrollen sus negocios en la capital, pero sin duda los más deseados son los nuevos emprendedores, ya que aportan a la marca Madrid un plus de innovación y calidad.

    Y auténticos emprendedores son Jorge García Bueno y Alejandro Martín, cuyos logros son el símbolo de una actitud. Amigos y compañeros de la Universidad, han sabido sacar partido a las sinergias del trabajo en equipo y han hecho del conocimiento en las nuevas tecnologías su pasión y su forma de vida.

    Como antigua alumna de la UC3M conozco el esfuerzo que significa pasar por sus aulas. El nivel de exigencia es muy alto, pero yo diría que ese esfuerzo durante el aprendizaje se convierte en un verdadero reto una vez incorporados al mercado laboral, donde la tarea más complicada consiste en evaluarse a uno mismo, conocer el potencial propio y apostar por él.

    Y así lo hicieron ellos. La perseverancia y la persecución de una meta como la que Alejandro y Jorge se marcaron, en este caso tan difícil de alcanzar, deben ser el motor del emprendedor, y la ilusión, el combustible que lo mueva.

    Afortunadamente cada vez son más las iniciativas que apoyan a los jóvenes que deciden crear su propia empresa. Sólo en la Comunidad de Madrid proyectos como garAJE o los llevados a cabo por los viveros de empresas repartidos por toda la Comunidad ponen a disposición de los empresarios herramientas que les ayudan a despegar.

    Sin embargo, tan importantes son estas ayudas como formar a los jóvenes desde muy pronto en la cultura empresarial, enseñarles a vender sus ideas e imprimir en ellos un concepto básico: las oportunidades están ahí fuera pero hay que arriesgar y lanzarse a por ellas. En la actualidad podemos afirmar con orgullo que hemos pasado del planteamiento del I+D (Investigación y Desarrollo) al de I+D+I (Investigación, Desarrollo e Innovación), aunque yo añadiría, como componente indispensable, la necesidad de que cada uno haga un ejercicio de reflexión personal y aplique en sus proyectos su propio cóctel, al que yo llamaría I+I+I: Inquietudes, Ideas e Ilusiones.

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